Estamos a un año de las elecciones municipales de 2019. Ciertamente, nuestra prioridad pasa por seguir asumiendo la responsabilidad política dentro y fuera de la institución hasta el último día de la legislatura, tal y como nos comprometimos. No obstante, es ineludible compaginar esa responsabilidad con un proceso de reflexión para el balance, para interrogarnos sobre perspectivas futuras y analizar las distintas opciones, sobre todo si queremos que ese proceso resulte coherente con nuestras propias premisas.

Silencio

«¿Escucharon?
Es el sonido de su mundo derrumbándose.
Es el nuestro resurgiendo.
El día que fue el día, era noche. Y noche será el día»
(Comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena Zapatista, 21-12-12).

Lejos de compararnos con el Movimiento Zapatista, reconocemos su inspiración. Llevamos meses, incluso años, siendo interrogadas acerca de nuestra posición para las elecciones municipales de 2019, cuando no, directamente, informados por terceros de lo que haremos, gracias a unas envidiables dotes adivinatorias.
Málaga Ahora siempre ha afirmado que el acontecimiento y el proceso 15M aceleraron inexorablemente la llegada de un nuevo tiempo para la política. En el viejo, es sabido, las campañas electorales comenzaban el mismo día en que acababan las anteriores, merced a unos partidos configurados como fin en sí mismos y únicas herramientas para una supuesta transformación. En el nuevo tiempo, sin embargo, las elecciones son una herramienta coyuntural, gracias, en este caso, a organizaciones que nacen, mutan o se diluyen de acuerdo al bien común.

«Vimos que, callando, mejor podíamos escuchar voces
y vientos de abajo, y no sólo la ruda voz de la guerra de arriba»
(Quinta Declaración de la Selva Lacandona, 17-07-98).

Así, nuestras atención y energía se han dirigido a la composición y el trabajo conjunto y no a batallas por la hegemonía política o, más bien, electoral. De esa manera se entiende que aún no pudiéramos ni quisiéramos responder a las insistentes preguntas que, siempre desde fuera, nos llegan sobre nuestro futuro electoral.
Trabajar para el bien común, «mandar obedeciendo», esa es la única insistencia a la que hemos prestado oídos.

Cuidados

«Los cuidados sostienen la vida»
(lema feminista).

No hay proceso (ni organización) que sobreviva sin cuidados, mucho menos cuando en ocasiones se alcanzan resultados a través de medios que los contradicen. Deconstruir el patriarcado pasa también por aplicar los feminismos para crear ambientes idóneos en nuestros propios espacios.

«Caminar al ritmo del más lento»
(principio zapatista).

La velocidad, la lentitud, las intensidades y las aceleraciones se combinan y mezclan. Cada proceso avanza con arreglo a su propio reloj, y no al de las presiones externas. El trabajo constituyente nunca puede precipitarse si es concienzudo. Por el contrario, crea su propio calendario y ritmos, imprescindibles para el cuidado y clima necesarios.

Democracia

«Caminar preguntando»
(principio zapatista).

No hay municipalismo si no está constituido por sus propios vecinas y vecinos. Los cauces y tiempos de la participación son complejos, fluctúan en intensidades y calidad según las posibilidades e intereses de cada momento.
Para el debate que afrontamos no hay opciones que no pasen por garantizar la participación más diversa y plural, en lugar de las decisiones a puerta cerrada. Incluso, la renuncia a participar en un debate como este supone otra forma de participación, y su mensaje por omisión también deber ser considerado.

«Las prácticas con las que experimentan –asambleas, métodos colectivos de toma de decisiones, mecanismos para protección y expresión de minorías, etc.– sirven de guía para la acción política futura, (…) están creando nuevas subjetividades que desean y son capaces de relaciones democráticas»
(Declaración: Michael Hardt y Antonio Negri).

De poco vale esa participación diversa y plural si es aplastada por el rodillo de las mayorías. De ahí la importancia del consenso: no es una forma de decidir, sino un proceso que desemboca en decisiones democráticas.

PROCESO CONSTITUYENTE

«Los procesos constituyentes revisan constantemente las estructuras e instituciones políticas con el fin de que sean más adecuadas al tejido social y los fundamentos materiales de los conflictos, necesidades y deseos sociales»
(Declaración: Michael Hardt y Antonio Negri).

El 15M no solo inauguró el ciclo destituyente del Régimen caduco, corrupto y antidemocrático del 78, sino que a su vez abrió otro proceso, en este caso constituyente. Así, Málaga Ahora es parte e instrumento de ese ciclo político, que la trasciende.

Común

«La organización política siempre precisa de la producción de subjetividades (…) capaz de acción política democrática y del autogobierno del común»
(Declaración: Michael Hardt y Antonio Negri).

La cooperación y la interdependencia son las condiciones del común, base principal de la producción social. La ciudad se constituye como nueva fábrica, y por tanto como nuevo campo de disputa política.
En la captura del común está el negocio del nuevo capitalismo, pero precisamente en nuestra interdependencia, en nuestra dimensión colectiva y toda su potencia, encuentra la mayor amenaza.

«Toda función social regulada por el Estado que pudiera ser igualmente bien gestionada en común debería ser transferida a manos comunes (…) mediante la participación democrática»
(Declaración: Michael Hardt y Antonio Negri).

Málaga Ahora surgió del común, de la confluencia de personas vinculadas (o no) a movimientos sociales de la ciudad. Inevitablemente, su sentido, sus perspectivas, formas y continuidad en las instituciones, está y estará supeditada al mandato del común.

 

Descargar en PDF